martes, 11 de diciembre de 2012

A hombros de gigantes: Filosofía en Secundaria

  Video "MEME"

Mi amigo Rafa Robles  me ha enviado el meme que reza en la entrada y me ha pedido que escriba un artículo sobre la cuestión. Cuestión a la que mi amistad no pueda dar más que un "de acuerdo". Pero me pasa un poco lo que a Violante en el Soneto de Lope de Vega. Ya saben.
Me asusta la tarea, pero no por ello la eludo. Todo lo contrario.
La idea principal que recorre el meme es la de defender la Filosofía ante el posible asedio que va a sufrir por parte de la LOMCE. Un asedio al que su fortificación, compuesta de reflexión, crítica y saber, no puede hacer frente. Al fin y al cabo, debe luchar con sus armas, las de la palabra, contra otras mucho más poderosas, las de la imposición. En estos combates siempre vence la imposición; aunque convence la reflexión. ¿Verdad, Don Miguel?
No voy a defender la Filosofía en Secundaria porque crea que mi gremio está en peligro. No está en peligro, sí en extinción. No sería objetivo si así lo hiciera. Si es la Educación lo que está en juego, no somos relevantes ni yo ni mis compañeros. La Educación es la sociedad, yo no soy más que un individuo.
Vivimos en un mundo en el que la razón instrumental, cogiendo el léxico de la Escuela de Frankfurt, guía y dirige nuestros actos. Las acciones ya no se miden con los criterios de valor, generosidad, honestidad... se miden con otros mucho más simples y prosaicos: coste-beneficio.
La Universidad es válida si es rentable. Los Institutos de Enseñanza Secundaria se mantienen si el número de alumnos permite su viabilidad. Los trabajadores son, también, rentables o no. Las personas interesan. En Twitter no se busca al pensador honesto, sino al que más seguidores tiene. Los criterios y el léxico que utilizamos en la mayoría de nuestras decisiones han devenido materialistas e interesados.
La LOMCE es, sobre todo, instrumental y mercantil. Busca un alumno útil, práctico y rentable. El "plan Bolonia", del que es hija la LOMCE, también está imbuido de este espíritu. Aunque esto es otra historia.
La Filosofía se nos aparece como el gigante que puede detener este espíritu de "homo economicus" que abandera la Escuela de Chicago y que invade la sociedad. Un nuevo "homo" que nos circunda y avasalla por todas partes. Nuestra resistencia, nuestro alejamiento de él, es la reflexión y un uso adecuado de la razón, no la instrumental, sí la clásica.
La Filosofía, como he dicho antes, es el gigante, pero también tiene sus particulares molinos, que diría nuestro ilustre hidalgo. Unos molinos que no muelen trigo, muelen ideas. Ellos quieren eliminar el trigo de nuestra dieta, no quieren que se les atragante el debate, la reflexión y el pensamiento como forma de ejercer una ciudadanía responsable. Ellos quieren su propio trigo: con buen aspecto exterior y vacío por dentro. Es lo que vende. Y a lo que tienden las sociedades sin reflexión: a la aparición del hombre masa. Al hombre vacuo. Al hombre manejable. Al "homo economicus".
Por eso, desde aquí, digo no a la LOMCE. Y sí a la FILOSOFÍA. 

Invito a participar en este meme a los siguientes blogs:

3 comentarios:

  1. Como alguien dijo, acabaremos siendo "ovejas para las dictaduras y las verdades-míticas del capitalismo tardío". De eso se trata.

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  2. Este segundo borrador no mejora en ningún aspecto al anterior. Uno de los errores capitales, desde luego, es la aparición de nuevo de la dicotomía religión-valores culturales. Otra vez volvemos a la concepción arcaica, anterior a la Logse, de elegir religión si el alumno (o sus padres) cree en Dios, y en concreto, en el dios cristiano católico, o ética (valores culturales) si es la negación de todo lo anterior. Es concebir la religión como una materia que transmite valores opuestos a los de la ética o al revés, como si desde la enseñanza de los valores culturales se negara la religión. El desenfoque de los colegas de ministerio del sociólogo ministro y de él mismo es ciertamente grande. Sin embargo, tengo serias dudas de esa finalidad teledirigida de la nueva ley que tanto hablan los profesores de aquellas materias recortadas, en virtud de la cual, se pretende ideologizar al discente. Ni la Logse fue un sistema educativo que buscaba formar futuros votantes socialistas, ni la Lomce quiere modelar una suerte de ciudadano sólo preocupado en ganar dinero y gastarlo en cosas inútiles. Estos sistemas educativos son modelos que responden a multitud de intereses que no hay manera de darles forma, sobre todo, porque no descienden a la realidad, al aula, a un centro docente, al contacto directo con el alumno. Todo parece estudiado desde el despacho, desde premisas psicopedagógicas de dudosa verosimilitud y la aplicación así del sistema ideado resulta imposible. Los resultados están a la vista. Es claro, sin embargo, que lo útil, lo práctico, gana por mayoría, frente a lo reflexivo o teórico. Decía Eisntein que la facilidad y la felicidad no deben ser fines en sí mismos, siendo sus principios, la Verdad, la Bondad y la Belleza. Desde luego, los diferentes sistemas educativos poco o nada tienden a la consecución de estos fines. Pero para que la instrucción tenga éxito se necesita la suma de todo: el sistema, el alumno y el docente. El sistema debe ser real, plausible; el alumno debe saber diferenciar entre el bien y el mal antes de cruzar el centro; y el profesor debe saber y querer instruir y no tanto enseñar. Aquí la culpa es de todos estos factores, no sé si repartidos por igual, pero de todos seguros. Sin ánimo de polemizar, intuyo un constante mirarse al ombligo de todos aquellos cuerpos de profesores (no sólo de filosofía) cuando se reducen o eliminan materias u horas del currículo. Toda las asignaturas suman, todas son importantes y tengo serias dudas de la importancia, por ejemplo, de la filosofía, en cuanto generadora de un espíritu crítico y evaluador que permita al alumno caminar por el mundo con más seguridad y sapiencia de la que parte. Resulta demasiado vanidoso, la verdad. El descrédito que sufren muchas materias de “humanidades” en el currículo no es nuevo, ni reciente. Algo pasa con la filosofía cuando desde hace tiempo se la quiere mutilar. Algo tendrá que ver su enfoque y aplicación en los planes de estudio y, esto, más tiene que ver con el docente que con el sistema. En cualquier caso, son reflexiones estas muy personales, expuestas desde la perspectiva de padre de hijos en edad escolar y como ciudadano que intento sortear los diferentes mantras que llegan de todos lados. Así todo, suerte a la filosofía, al latín y a la música en esta nueva desventura que nos va a tocar vivir durante al menos cuatro años... .

    Saludos

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  3. Gracias Trecce por comentar.
    De nuevo, Antonio, interesantes reflexiones que en su mayor parte suscribo.
    Evidentemente, la eliminación de la Filosofía no lleva implícito la creación de una sociedad sin espíritu crítico, pero ayuda.
    De hecho, quiero escribir una nueva entrada en la que exponer cómo debe quedar, desde mi punto de vista, la Filosofía en Secundaria.
    Soy consciente de que esta necesita modificaciones, pero no que esa modificación sea su eliminación.
    La Filosofía, tal como está expuesta en el Curriculum actual, creo que no da las herramientas adecuadas para estudiar bien los nuevos tiempos, las nuevas sociedades y el nuevo tipo de ciudadano posmoderno que nos rodea (incluso, en el que nos estamos convirtiendo). Pero, como he dicho antes, más adelante daré mi punto de vista al respecto.
    Es posible que el discurso en defensa de la Filosofía resulte "chillón" y desproporcionado. Pero también he de decirte que tengo la impresión de que si no se hace el suficiente ruido, no se es escuchado.
    En cuanto a la materia de "Religión" el tema es espinoso. Y prefiero no pronunciarme en una respuesta a un comentario.
    Gracias por comentar. Las reflexiones pausadas y argumentadas siempre son bien recibidas en este blog.
    Un saludo.

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